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Maniobra de Remolque

 

Una placentera jornada de navegación puede complicarse. Nadie está exento.

Una avería de motor, un tronco bajo la hélice o una rotura en el timón nos dejará al garete y con la necesidad de pedir remolque hasta un puerto seguro.

Por ello, tanto para remolcar como para ser remolcados, es importante saber cómo actuar con seguridad y sin dañar a ninguno de los dos barcos implicados en la operación.

¿Te puedo ayudar?

Remolcar es sencillo en condiciones favorables, pero puede complicarse y requerir equipamiento especial y personas experimentadas si el clima no acompaña.  

Las embarcaciones de recreo no están diseñadas para remolcar y dependiendo de cómo hagamos la maniobra, las cosas pueden salir bien o producirse serios problemas.

Los riesgos van desde la simple rotura de una cornamusa hasta la fatalidad de hundir la embarcación remolcadora si, por ejemplo, el peso a popa aumenta demasiado y termina embarcando agua.

Por otra parte, hay que tener cuidado con el cabo, puede engancharse en la hélice cuando queda semihundido y sin tensión entre las olas o puede cortarse y lastimarnos en el latigazo.

Por todo esto, es importante conocer nuestras posibilidades y saber que, en calma, un barco pequeño puede ayudar a un barco de mayor eslora, pero obviamente, si las circunstancias empeoran nunca logrará la potencia necesaria.

En este caso, conviene que otro barco con mayores posibilidades lo haga.

Además, considere que remolcar siempre implica un gasto adicional de combustible y en función de nuestras reservas podremos dar o no remolque. Procuremos no sumar un nuevo problema a la situación.

¿Qué cabo usamos?

Siempre es bueno tener a bordo un cabo pensado para esta posibilidad. El ideal debe medir 50 metros, con una capacidad de carga importante y con elasticidad para poder minimizar los tirones del oleaje.

En ocasiones se utiliza el cabo del fondeo remolcar, pero, no es el más adecuado. Los cabos de remolque están formados por una combinación de fibras sintéticas que los hace un 10% elásticos y deben ser de gran resistencia a la rotura.  

Si no tenemos un cabo de remolque es mejor usar el cabo de amarre, para que pueda absorber los tirones sin romperse.

Sin olas y cerca de la costa cualquier longitud es buena, aunque se recomienda que tenga una distancia mínima de entre dos a cuatro esloras para garantizar la maniobrabilidad del remolcador.

En lo posible debe ser un cabo entero evitando las uniones.

En el mar, caso de existir oleaje, lo ideal es que la distancia sea la suficiente para hacer coincidir los dos barcos en las crestas o en los senos de las olas para evitar los “tirones”. 

En estas circunstancias es muy recomendable, instalar un peso en el seno del remolque para suavizar estos tirones.

¿Cuál es el mejor lugar para afirmarlo?

Es recomendable saber de antemano cuáles son los puntos más adecuados de nuestro barco para hacer firme el cabo de remolque sin que se produzcan daños.

El punto de tiro debe ubicarse lo más centrado posible. Si tiramos de una de las cornamusas de la banda desestabilizaremos la ruta del barco que nos remolca.  El efecto es muy notable.  Iremos dando bandazos en zigzag en una trayectoria molesta y alocada.

En un velero con palo pasante, la base del palo es un buen punto sólido para afirmar el cabo. Pero deberemos desdoblar la fuerza mediante dos cabos que atados al cabo principal se hagan firmes en las cornamusas.

Si el palo descansa sobre la cubierta esto no es una buena opción. Un fuerte tirón podría desencajarlo de su apoyo.

Nunca haga firme el cabo en los herrajes de stay, obenques, o la roldana del fondeo. Estas zonas no están concebidas para soportar las cargas provenientes del remolque.

Si condiciones son tranquilas, se pueden usar los molinetes, siempre y cuando repartamos la fuerza de tiro con dos cabos más.

Para ello, haremos dos ballestrinques con un corte de seguridad en el cabo principal para evitar que se corran y los afirmaremos en las cornamusas de las amuras.  

Es importante recordar que el cabo principal siempre debe pasar por debajo del balcón de proa, a ser posible por las gateras o la roldana de fondeo. 

Es muy recomendable crear una “pata de gallo” uniendo por el exterior de la proa las dos cornamusas mediante un cabo para fijar en él el de tiro.

La pata de gallo debe estar lo más abajo posible o lo más avanzado que se pueda.

Si el punto de tiro del barco remolcador es alto tenderá a hundir su popa.

Algunos barcos cuentan con una única cornamusa ubicada en la crujía. Para evitar el sobreesfuerzo en este único punto debemos desdoblar amarrando el cabo en las dos cornamusas que probablemente tenga a popa en ambos lados el barco. 

Agarrate que te llevo…

Lo más importante en esta maniobra es la forma en la que nos amarramos y la velocidad del barco remolcador.

En caso de buen tiempo, si tenemos que dar remolque a alguien basta con acercarnos al barco y pasar el cabo de remolque.

Una vez fijado el remolque en ambos barcos, cosa que se anunciará con los brazos en alto cruzando las muñecas, se empezará a dar avante con poca velocidad para ir tensando el cabo. 

Una vez tenso y cuando el barco remolcado esté alineado, se podrá ir incrementando la velocidad de arrastre. 

Recuerde que el velero al ser remolcado en los primeros instantes no se alineará a causa de la resistencia inicial que ejercerá la quilla.

En estos primeros instantes el tiro debe hacerse con una gran suavidad. Una vez que el barco esté en línea y con inercia, será mucho más ligero.

Durante el remolque, La velocidad del remolcador debe evitar los acelerones y frenazos, es decir, debe intentar mantener una velocidad constante.

Si el cabo pierde tensión y el barco remolcado se acerca mucho al remolcador, hay que recuperar la tensión, pero con suavidad.

Para ello, si llevamos muy poca arrancada, avanzaremos lentamente hasta que el cabo se tense y sólo entonces iremos metiendo motor de forma progresiva.

La navegación de las dos embarcaciones la dirige el remolcador, y el remolcado debe seguir la estela del primero.

En el caso de que el remolcador vire, el remolcado maniobrará buscando la popa del primero. El remolcador procurará realizar las viradas con poca abertura.

Si el barco remolcado, tiene el fallo en el timón, puede llevar el motor encendido a velocidad mínima para ayudar a quitar tensión al cabo del remolque.

Si el motor es fuera de borda y no funciona conviene levantarlo para reducir la fricción con el agua.

Llegando a puerto, el remolcador debe aminorar gradualmente la velocidad para ir reduciendo la inercia del remolcado hasta perder arrancada.

Durante toda la maniobra, el VHF es de gran ayuda. Ambos barcos deben mantenerlo encendido en un canal no reservado para intercambiar cualquier comentario o petición.

Además, es muy recomendable que haya una persona en la popa del barco remolcador controlando la maniobra y vigilando si el cabo corre peligro de enredarse en la hélice. Con la pata de gallo este riesgo disminuye, pero sigue existiendo.

Los barcos de planeo y semi desplazamiento de eslora pequeña o mediana no suelen presentar mucha resistencia a la hora de ser remolcados, ya que su carena presenta una “V” moderada y su calado es menor que los veleros o los barcos de desplazamiento.

Aproximaciones peligrosas…

Con mal tiempo y oleaje la maniobra de aproximación suele complicarse.

Para lograrla con éxito el remolcador se dirigirá a poca velocidad hacia barlovento del remolcado, maniobrando a motor de tal forma que una vez parado su popa quede lo más próxima posible a la proa del barco averiado, de 20 a 30 metros como máximo.

 

La aproximación debe de hacerse llevando el viento por su popa para llegar hasta la proa del barco averiado y aguantarse con la máquina en dicha posición.

En esta maniobra deberá tenerse muy en cuenta la fuerza y dirección del viento. Si el barco averiado abate menos que el remolcador, es muy posible que éste se eche sobre aquel. En estas circunstancias puede convenir acercarse por sotavento.

Otra posibilidad es que cuando el barco averiado se encuentre aproado al viento, el remolcador maniobre a motor con el viento en su popa y sin atravesarse lance el cabo del remolque desde su proa a la proa del barco averiado.

Si el lanzamiento resultara infructuoso lo mejor será tirar el cabo en el agua con un objeto flotante o boyarín en su extremo para que mediante la ayuda del viento pueda ser recogido al pasar cerca del barco averiado, evitando así las aproximaciones peligrosas.

Durante el remolque conviene soltar periódicamente un poco de cabo cambiando el punto de roce. Si el cabo se rompe cóbrelo inmediatamente evitando que la hélice lo atrape.

Si fatalmente el buque remolcado se hunde, rompa inmediatamente el remolque. Tenga a mano un cuchillo para esta acción.

En Puerto: Juntos a la par

Maniobrar con un barco a remolque “en flecha” (es decir, tirando de su proa) dentro de un puerto es complicado.

Para estas ocasiones, lo mejor es abarloar el barco remolcado al nuestro con la debida protección de las defensas.

El buque remolcado meterá el timón a la banda del buque remolcador para facilitar la unión entre ambos.

El remolcador deberá maniobrar con suavidad y saber que su propia maniobrabilidad quedará muy restringida.

Barco varado: Pensar antes de actuar

Si el barco que recibe ayuda está varado actúa con prudencia y poco a poco. Al socorrerlo y según el fondo, podría ocurrir que el arrastre le produzca una avería en el casco, pasando de tener un barco varado a un barco que se hunde.

Considere los riesgos y evalué esperar la pleamar.

En varadas complicadas, lo mejor es acercarnos al barco que necesita ayuda y asegurarnos de que todo el mundo esté bien y lleve puestos sus chalecos salvavidas.

Si necesitaran alguno más, déjele los suyos y pregunte si han podido solicitar un servicio de remolque. Este servicio es costoso, pero es profesional y suele evitar complicaciones.

Podemos también ayudar quedándonos cerca de la embarcación con problemas hasta que aparezca el barco de remolque profesional.

 

Lic. Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico

 

Fuentes:

 

Pág. Web Fondear.org; Cómo remolcar una embarcación

Pág. Web cmelectrónica.com; Técnicas para remolcar (o ser remolcado)

Pág. Web Nautimundo.com; Remolcar barco en línea

Pág. Web Marinapremia.com; Cómo remolcar correctamente una embarcación

Steve Sleight; Manual completo de vela; Editorial la Isla

Pág. Web Boletínpatron.com; Qué hay que tener en cuenta a la hora de remolcar un barco en alta mar

Pág. Web Sotaventonline.com; Remolque en el mar

Pág. Web Estudiasonavegas.com; Remolque con mal tiempo

Pág. Web Nauticadvisor.com; Cómo remolcar un barco

 
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