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La vergonzosa perdida del Vanguard

 

El 10 de setiembre de 1875 durante la corte marcial el Capitán Dawkins se defendía de las acusaciones por el naufragio del Vanguard.

En tiempos de paz, la Royal Navy había sufrido la vergonzosa pérdida de un acorazado durante un crucero de práctica. Alguien debía pagar por ello.

Ante el tribunal se leía lo registrado en la bitácora:

0.10 PM: Los 4 buques se forman en 2 columnas según la señal. Navegamos a vapor en niebla espesa.

0.50 PM: El HMS Iron Duke cerca de la banda de babor embiste contra el barco golpeando la popa sobre la sala de máquinas. En 5 minutos la sala de máquinas se inunda.  Se cierran las puertas estancas. Un oficial maneja las bombas, otro oficial procede a sacar los botes. El Iron Duke envía botes para ayudar.

1.30 PM: El bombeo es inútil. No hay posibilidad de salvar el barco. La tripulación recibe órdenes de abandonar el buque.

1.45 PM: Nadie a bordo de la nave

2.00 PM: HMS Vanguard se hunde de popa y se inclinó hacia estribor en 16 brazas de agua. Todas las vidas salvadas

El registro estaba firmado por Richard Dawkins, capitán del Vanguard y William Hathorne, oficial de guardia.

Las críticas eran severas:

¡Como podía ser que un acorazado de la misma escuadra haya hundido a otro!

¿Por qué habían colisionado? ¿Qué había pasado con las bombas? ¿Por qué no habían funcionado puertas estancas?

La comprensión del Almirantazgo del diseño y funcionamiento de estos primeros buques de hierro a vapor era mínima.

Una transición difícil

El Vanguard era un acorazado mediano.  Pertenecía a la clase 'Audacious'.

Los Audacious eran cuatro barcos casi idénticos construidos para la Royal Navy: Audacious, Iron Duke, Vanguard e Invencible.  

Sus cascos estaban hechos de hierro, con doble capa de 8 pulgadas reforzados dentro con teca de 8 pulgadas.

Tenían 85 metros de eslora y 16 metros de manga. Calaban 5 metros y desplazaban 6000 toneladas. 

El concepto de nave blindada tenía solo diez años. Los acorazados representaban un nuevo tipo de buque de guerra.

Tenían dos motores de vapor a carbón que le otorgaban una velocidad máxima de 13 nudos, pero sólo podían llevar carbón para unos pocos días. Por lo tanto, también tenían tres mástiles de hierro que permitían navegar a vela.

Los cuatro acorazados de la clase eran considerados: "barcos de mar buenos y constantes, pero lentos navegando a vela”.

Estas naves representaban la transición de la vela al vapor, de la madera al hierro. La Royal Navy las había incorporado con cierta reserva y resistencia.

Además, estos buques, estaban equipados con un carnero. Una protuberancia de ocho pies situada debajo de la línea de flotación que al colisionar con barcos enemigos causaba grandes daños.

El Vanguard fue botado el 3 de enero de 1870

¡Vean cuan poderosa es nuestra armada!

A principios de 1875, los parlamentarios de la Cámara de los Comunes, incluidos los irlandeses, exigieron que el poder de la gran armada del Imperio Británico fuera más visible en la costa de Irlanda.

El cabildeo tuvo su efecto y el 29 julio de ese año, la primera escuadra de reserva comandada por el Vicealmirante Sir Walter Tarleton, zarpa de Portland.

Durante el crucero, y mientras realizaban prácticas de artillería, los barcos debían detenerse en Belfast, Dublín y Cork para que todos pudieran admirarlos.

A fines de agosto llegan a la Bahía de Dublín.


Una serie de eventos desafortunados

En la mañana del 1 de septiembre, cientos de espectadores victoreaban en la ciudad portuaria de Kingston (al sur de Dublín), al escuadrón que zarpaba en su última etapa hacia Queenstown (Cobh).

Formándose en línea, de uno en uno van pasando, el Warrior, el Hector, el Vanguard y el Iron Duke.

Cuatro acorazados desplegando toda su enorme fuerza.

El tiempo estaba parcialmente despejado y los buques se veían magníficos a medida que pasaban.

A las 12 del mediodía y luego de pasar la boya del banco Kish, el almirante Tarleton en el Warrior da la señal ordenando que el Vanguard y el Iron Duke tomen una nueva posición al mismo tiempo y hacia el mar 

Y a los 12.10 con la nueva posición adoptada los cuatro buques de la escuadra estaban formados ahora en dos divisiones. El Warrior encabezaba la división de estribor seguido por el Hector, mientras el Vanguard encabezaba la división de babor seguido por el Iron Duke.

Todo estaba en orden.

A bordo del Vanguard, el capitán Dawkins baja a su camarote dejando al mando al teniente Hathorn. Casi exactamente al mismo tiempo el Capitán Henry Hickley, del Iron Duke, también se retira dejando a un oficial de guardia.

Pocos minutos después, desciende bruscamente una espesa niebla y la visibilidad se reduce notablemente.

Ambos buques navegaban a 8 nudos y por la niebla debían reducir su velocidad, pero ¿Cómo hacerlo con seguridad?

El almirante Tarleton no había enviado ninguna señal. Dawkins regresa a cubierta y resuelve con Hathorn señalar con el pito la característica del buque y reducir la velocidad primero a 6 y después a 5 nudos.

Pero antes de poder hacer nada recibe un informe de los vigías indicando “buque a vela exactamente a proa”; esto colocó a Dawkins en una posición imposible.

Si continuaba navegando con el rumbo actual abordaría al velero, si paraba sería espoloneado por el Iron Duke, y si caía en cualquier dirección podía ocurrir cualquier cosa.

La niebla era tan espesa que no se podía ver a más de cincuenta metros y esta situación era igual para los otros barcos.

Entonces, Dawkins decide parar y caer ligeramente a babor para permitir que el velero pase evitando también al Iron Duke.

Dawkins podía escuchar a Tarlenton en el Warrior sobre estribor señalando su característica, pero no había escuchado hasta ese momento ninguna señal del Iron Duke.

Colocó vigías en ambas bandas, pero cuanto disminuyó la velocidad ocurrió lo peor: El Iron Duke lo embiste por popa.

Sin darse cuenta de ningún cambio, y cegado por la niebla, el Iron Duke también había caído ligeramente a babor para evitar la posibilidad de colisión con el Vanguard.

Los dos habían variado el rumbo en idéntica forma.

Inesperadamente, en el puente, el comandante del Iron Duke, ve al Vanguard salir de la niebla a menos de 36 metros. De inmediato ordena revertir sus motores, pero ya es demasiado tarde…

¡Nada como ser hundido por tus amigos!

Inevitablemente, El Iron Duke espolonea el casco del Vanguard en popa bajo la línea de flotación, frente a la sala de máquinas.

Después de algunos minutos el acorazado consigue liberarse sufriendo algunos daños menores, pero el Vanguard queda con un agujero en el casco de 3 metros de largo por 1 de ancho.

El agua inunda la sala de máquinas a una velocidad de más de 50 toneladas por minuto. 

Dawkins en cubierta toca el pito continuamente pidiendo ayuda.

El agua que penetraba por la popa se precipitaba hacia el motor, la sala de calderas y la sala de provisiones.

Las bombas impulsadas por vapor bombeaban a mas no poder pero, a los 10 minutos, cuando los hornos se inundaron dejaron de funcionar.

El Iron Duke rápidamente arrió sus botes para ayudar y rescatar a la tripulación.

Dawkins no se daba por vencido y pide información al Jefe de Ingenieros, Robert Brown:

¿Nos hundimos? ¿Están funcionando las puertas estancas?

El oficial le confirmó lo peor, las puertas estancas no llegaron a cerrarse de forma adecuada.

Mientras tanto, la tripulación era evacuada en calma y ordenadamente.

La transferencia de los 360 tripulantes al Iron Duke se logró en veinte minutos.

A la 1.40 pm, Dawkins fue forzado a abandonar el buque, fue el último en hacerlo dejando atrás sólo una baja, su perro mascota.

75 minutos después de la colisión, el Vanguard descansaba en el fondo marino a 50 m de profundidad.

Se había hundido a sólo 18 millas del puerto de Kingstown. 

Habiendo perdido de vista a los otros barcos, y sin otro medio de comunicación, el Warrior y el Héctor permanecieron juntos y continuaron hasta Queenstown, sin sospechar nada de lo ocurrido.

En la corte

Después de escuchar las declaraciones, los almirantes de la corte estaban visiblemente contrariados.

En un intento por apaciguar la situación, el primer Lord del Almirantazgo dijo:

 “A pesar de todo, debemos estar bastante satisfechos con lo que ocurrió. Lo cierto, es que el Iron Duke tuvo éxito al realizar aquello para lo cual fue construido: Hundir un acorazado”.

Pero esto no bastaba, todos seguían preguntándose por qué no habían funcionado los estancos.

Edward Reed, diseñador de los barcos accidentados, declaró que los acorazados estaban en mayor peligro en tiempos de paz que en tiempos de guerra.

En tiempos de paz, dijo, muchas de las puertas herméticas no se mantenían cerradas. En cambio, en tiempos de guerra, se cierran por seguridad y constituyen una fortaleza.

El ingeniero y el carpintero del Vanguard fueron criticados por la corte al no poder tapar el agujero de 3 metros x 1 “con lona” y los oficiales de cubierta por frenar y alterar el rumbo para evitar el velero.

Aunque no hubo un consejo de guerra contra el Iron Duke, su oficial de guardia, el teniente Evans, fue reprendido arbitraria y severamente por la velocidad que llevaba.

Pero principalmente, el Almirantazgo dirigió su ira sobre el desafortunado capitán del Vanguard.  

La corte en su totalidad no comprendía el dilema del comandante y decidió que navegaba a demasiada velocidad, había abandonado la cubierta en el momento inoportuno y disminuyó su velocidad sin informarlo correctamente al Iron Duke.

El almirantazgo nunca considero que la niebla había contribuido al desastre y después de 30 años de servicio, el capitán Dawkins fue despedido.

La decisión fue muy impopular y después de la corte marcial una canción anónima se escuchada en los salones de música.

 

Ser penetrado y hundido por otra chatarra de lata,

Fue una diversión muy buena, ¿Me comprenden?

Porque mostró claramente que buen espolón tenía

Así dijeron los lores del Almirantazgo.

 

Y él dijo: “para timonear y evitar un gran choque,

Podrán ver ustedes que usé el sentido común”

“De eso no sabemos nada en Whitehall”

Dijeron los lores del Almirantazgo.

 

Porque todos los Almirantes que sólo se sientan en Whitehall

Debieran saber sobre buques, ¿me comprenden?

Debemos limpiar esos fraudes que se autoproclaman lores

Echándolos del Almirantazgo.

 

El rescate

Luego del accidente, el almirantazgo, confiaba en poder reflotar el buque, y comenzaron las operaciones de rescate.

Los buzos navales trabajaron durante meses sin grandes resultados.

No lograron recuperar el barco ni su valioso armamento

 

En 1985 el naufragio de Vanguard fue redescubierto, el pecio está en muy buenas condiciones y todavía tiene todo su armamento.

También se pudo confirmar que el barco era insalvable cuando Dawkins lo abandonó.

El Vanguard se encuentra a 50 metros de profundidad y es posible observar la gran grieta vertical a popa del lado de babor.

 

Lic. Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico

 

 

Fuentes:

Geofrey Regan; El libro de los Guinness de los desatinos navales; La pérdida del Vanguard

Pag Web; worldnavalships.com;  HMS VANGUARD 1870-1875

Pag Web; wikipedia.org; HMS Vanguard (1869)

Pag Web; dawlishchronicles.com; The-loss-of-hms-vanguard-1875

Pag Web; ouzelgalley.net;  MUERTE DE UN ACORAZADO - HMS VANGUARD

Pag web: coastguardsofyesteryear.org  El Hundimiento del Vanguard

Pag web; dusac.org; hms-vanguard 

 
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