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Desde siempre se ha supuesto que en el fondo del mar habitan monstruos de todas clases.

La creencia en esos temibles animales se remonta a la prehistoria.

En la mitología escandinava, una serpiente que moraba en las profundidades, llamada Midgardormen, era de un tamaño tan descomunal que daba la vuelta al mundo. Ciertamente un animal formidable!

Son escandinavas también las fábulas relativas al Kraken y a todos sus horrores.

Hans Egede, habla del Kraken como un ser terrible y espantoso.  

“El monstruo era de unas dimensiones tan descomunales, que al salir del agua su cabeza llegaba a la cima del mástil; su cuerpo era tan voluminoso como el barco y tres o cuatro veces más largo.

Tenía un largo hocico puntiagudo y arrojaba chorros de agua como una ballena; sus patas eran anchas y la piel de su cuerpo parecía estar cubierto de conchas, era rugosa y desigual.

La parte inferior de su cuerpo tenía la forma de una descomunal serpiente”

El kraken es un animal que se deja ver raramente en la superficie, y todavía en esos esporádicos casos sólo es visible una pequeña parte de su cuerpo de dimensiones gigantescas.

Se pueden distinguir a veces brazos o tentáculos de tal tamaño y grosor que si agarrasen al más grande navío de guerra, lo arrastrarían al fondo de los abismos y simplemente al sumergirse podía succionar un barco por efecto del remolino que crea.

Desde estas hermosas playas…

Olaus Magnus, el último obispo católico de Suecia, escribía en 1555 que la piel del Kraken parecía una playa de arena, lo cual inducía a los marinos a tomarlo, a veces, por una isla; desembarcaban en él, encendían fuego y, cuando el monstruo empezaba a moverse, se veían obligados a escapar para salvar su vida.

Eric Falkendorf, obispo de Nidros, escribía en 1520: “Un domingo me encontraba en el mar y me lamenté de no poder celebrar misa con la solemnidad debida.

De pronto emergió de las aguas una isla, entonces desembarqué y celebré misa en ella. Pero, cuando abandoné la isla y regresé al barco, la isla desapareció.”

Aroma seductor

Cuando el monstruo está hambriento se dice que echa de su boca alguna sustancia de dulce aroma que perfuma todo el mar y que atrae hacia él toda clase de peces y animales, incluyendo las ballenas.

Todos corren seducidos a meterse en las abiertas fauces del monstruo, cuando este tiene la barriga bien llena cierra la boca.

Con este alimento tiene suficiente para sobrevivir durante un año.

Existe la creencia de que el Kraken no se reproduce ya que nunca se han visto a dos de ellos juntos.

Muchos calculan que si se multiplicara, el resto de los peces terminaría por desaparecer. No habría mar capaz de alimentar a semejantes bestias.

Los monstruos por su nombre

Los pescadores dicen que se lo puede ver más a menudo durante las calmas. Mide varias millas y cuando sale del agua parece cubrir toda la superficie del mar.

El kraken atrae a grandes cantidades de peces de toda clase y es por eso que muchos barcos de pesca se acercan al monstruo sin sospechar su temible proximidad.

Quienes pescan no comprenden los que pasa hasta que sus anzuelos se enredan en el cuerpo del Kraken y éste al sentirlos, sube a la superficie y los atrapa a todos.

Sin embargo la muerte puede evitarse de una sencilla forma: no hay más que llamarlo por su nombre y él cuando lo oiga, volverá a sumergirse tan suavemente como apareció.

Islas del diablo

El obispo Ponttoppidan escribió lo siguiente en relación al Kraken:

“Muchos autores mencionan ciertas islas que tan repentinamente aparecen como desaparecen.

Este fenómeno era algo que nadie podía comprender; por lo tanto no es de extrañar que la gente de pueblo, e incluso algunos de posición más elevada, pensaran que semejantes islas móviles estaban habitadas por espíritus del mal y que aparecían en lugares donde los habitantes sabían muy bien que nunca había habido rocas ni mucho menos islas.

En cualquier caso, a menudo se topaban con algo que parecía tierra y que les confundía y les hacía equivocar de rumbo, con todos los inconvenientes que esto conlleva.

Estas islas del mar embravecido no pueden considerarse de la misma naturaleza que esas verdaderas islas flotantes que se ven en las aguas tranquilas de Noruega y otros lugares.

Nuestros marinos deducen, por tanto, que esta visión ilusoria no puede provenir sino del gran mentiroso, el diablo.

Pero yo creo que no se debe culpar a ese apóstata sin motivo. Más bien creo que este diablo que tan rápidamente hace y deshace islas flotantes, no es más que el Kraken”.

A continuación el obispo ejemplifica:

“Entre las rocas que hay cerca de Estocolmo se puede ver, a veces, un trozo de tierra que luego desaparece y vuelve a reaparecer en otro lugar. Buraeus lo señala en su mapa como una isla. Los habitantes del lugar dicen que no siempre puede verse y que se encuentra en mar abierto.

El barón Grippenhielm relata que un día paseaba entre las rocas y vio algo parecido a tres puntos de tierra en el mar, cosa que le resultó un poco sorprendente. Llamó a un lugareño para preguntarle pero cuando éste llegó la isla ya no estaba”.

Pontoppidan concluye:

“La isla, no es más que el Kraken que merodea siempre por allí y a menudo trepa entre las rocas y los acantilados”.

Existe el Kraken?

Es probable que el Kraken sea en realidad el calamar gigante conocido como Architeuthis, descubiertos durante el siglo pasado flotando y arrojados a las playas, especialmente en climas fríos.

El Architeuthis puede alcanzar los 15 metros de longitud y sus ojos miden 27 cm siendo los ojos más grandes del reino animal, lo que indica que viven a grandes profundidades en el océano.

Las ventosas en cada uno de sus diez brazos están dotadas de un círculo dentado, que le permiten inmovilizar a su presa; donde los brazos se unen a la cabeza tiene un enorme pico utilizado para desgarrar la carne de animales tan grandes como los cachalotes.

Se cree que las ballenas son capaces de sumergirse a profundidades prodigiosas en busca de su manjar predilecto: el calamar gigante.

Que los hay los hay…

Pero una cosa es cierta; ninguna explicación científica; ni siquiera la presentación de restos gigantescos del calamar gigante como prueba, convencerá a quienes prefieren el mito escalofriante y misterioso de la existencia del Kraken.

Lic. Florencia Cattaneo

Fuentes:   El mar: Mitos y Leyendas; Angelo S. Rappoport

                Mitos y leyendas del mar; Peter D. Jeans

Diccionario Ilustrado de los monstruos; Massimo Izzi