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-¡Torre de control, torre de control! Esta es una emergencia. Nos hemos salido de curso. Parece que nos hemos perdido. No estamos seguros de nuestra posición. ¡No podemos avistar tierra!

En torre de control, el radio operador replicó: -¿Qué posición tienen?

-No estamos seguros de nuestra posición. Repetimos no podemos ver tierra. No sabemos si estamos sobre el Atlántico o sobre el Golfo.

La Torre de control responde: – Asuman el rumbo hacia el oeste y pronto verán tierra.

Desde el Vuelo 19 se escucha: – No sabemos hacia donde está el oeste. Todo está mal. Es tan extraño. El mar luce muy raro.

Inesperadamente la comunicación se corta. Había demasiada estática y por momentos se escuchaban los diálogos de los pilotos entre sí.

Diez minutos más tarde se restableció el contacto. Los radio operadores podían escuchar el ruido de los motores, pero no las voces de los pilotos. Para entonces, el pánico había tomado a las tripulaciones; ya no eran pilotos, sino hombres invadidos por el temor. Luego se escuchó lo siguiente:

– No estamos seguros de nuestra posición. No sabemos exactamente dónde estamos. Creo que a unos 360 km. al noroeste de la base. Se cortó de nuevo el mensaje

Instantes después volvía a restablecerse la comunicación: El mar es muy extraño Parece que estamos sobre aguas blancas. Y de nuevo el silencio.

La torre intentó una vez más comunicarse con el vuelo 19, pero por alguna extraña razón, parecían no captar las señales.

La tensión se rompió al escucharse otra vez las conversacionesde los miembros del escuadrón: – Estamos completamente perdidos Y parece que….Estas fueron sus últimas palabras. En la base de Fort Lauderdale todo era desconcierto.

Limbo de los Perdidos

El Triángulo de las Bermudas, también conocido con el Triángulo del Diablo y el Limbo de los Perdidos, es un área geográfica de 3.900.000 kilómetros cuadrados, situado entre las Islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne (Florida).

Es una zona rodeada por una línea imaginaria que va desde Florida a las Bermudas y Puerto Rico, y luego retrocede otra vez a Florida.

En esta región del océano es notoria por la gran cantidad de embarcaciones y aviones que supuestamente han desaparecido sin dejar rastros ni supervivientes.

Muchas de estas desapariciones fueron precedidas por nieblas insólitas, fallos de instrumentos, pérdidas de potencia de los motores y extrañas condiciones del mar.

El vuelo 19 de entrenamiento es un caso paradigmático de estas desapariciones tanto que a partir de este suceso la zona es bautizada como el triángulo de las Bermudas  

En este vuelo, 5 bombarderos Grumman Avenger de la armada despegaron de la base de Fort Lauderdale, en el sureste de Florida, a las 2 de la tarde del 5 de diciembre de 1945.

Las condiciones meteorológicas no eran buenas e incluso se habló de la existencia de una tormenta tropical. Cada avión llevaba 3 tripulantes, un total de 15 hombres. La mayoría de los hombres estaban haciendo prácticas y tenían muy poca experiencia de vuelo. La misión de entrenamiento debía durar dos horas.

A las 3.45 de la tarde, poco antes de la hora prevista para el regreso a Fort Lauderdale, el oficial al mando del escuadrón, el teniente Charles Taylor (un oficial veterano), se comunicó con la torre de la base para informar que él y sus hombres estaban perdidos.

¡No nos sigan!

Durante todo el tiempo que duró la comunicación, parte del personal de la torre se preocupó por trazar posiciones y calcular la ruta que habían seguido.

El radioperador estimó que el último punto en que habían hecho contacto con el escuadrón, había sido a unos 150 km. al noreste de la base naval de Banana River, en la costa de la Florida. 

A las 4.30 fue enviado un hidroavión a ese punto y sus alrededores.

Se trataba del Martin Mariner, especializado en rescate anfibio, con trece hombres a bordo. La torre de control mantuvo estrecho contacto con el hidroavión de rescate durante los siguientes minutos de vuelo.

Inesperadamente, el Martin Mariner consiguió trabar comunicación con el vuelo perdido: Vuelo 19, estamos volando hacia ustedes para guiarlos de regreso. ¿Qué altitud tienen?

La interferencia impidió escuchar con claridad la respuesta del Vuelo 19, pero las últimas tres palabras se oyeron perfectamente: -¡No nos sigan! -Y se perdió la señal.

Todo el diálogo había sido captado en la base. Desde algún lugar desconocido, los pilotos habían alcanzado a enviar un mensaje para prevenir a sus compañeros. Pero… ¿de qué?

Mientras tanto, la tripulación del Martin Mariner, más alerta que nunca, escudriñaba metro por metro la superficie del mar.

Al parecer no había huellas del naufragio en la zona. Pocos minutos después dejó de escucharse la señal del Martin Mariner. No había contacto con su tripulación.

El silencio que siguió al último mensaje nunca más fue roto. Nunca más los marinos volverían a ser vistos ni escuchados. El avion de busqueda
también había desaparecido.

Ese mismo día a las ocho de la noche un petrolero que navegaba por esas aguas, informó que habían observado “una bola de fuego que caía al océano”. El capitán se acercó para investigar, pero no encontró restos ni cuerpos. Es muy posible que esa bola de fuego fuera el Martin Mariner

Qué le sucedió al vuelo 19?

No existe una explicación clara de la desaparición de los cinco bombarderos Avenger del vuelo 19. Sin embargo, se aventuraron algunas hipótesis:

Una de ellas señala que sobrevolando Fort Lauderdale había otro avión comandado por el teniente Robert Cox. Al oír que Taylor creía estar sobre los cayos de Florida, estableció contacto y le instó a que volara hacia el norte hasta toparse con Miami, a sólo veinte millas de Fort Lauderdale.

Desgraciadamente, lo más probable es que Taylor sobrevolara los Grandes Cayos que se encuentran mar adentro y tienen un aspecto muy parecido al de los cayos de Florida; en este caso, la recomendación de Cox les habría enviado mar adentro.

Esta hipótesis atribuye la pérdida de los cinco aviones a una tripulación sin experiencia, condiciones meteorológicas adversas y comunicaciones deficientes. Luego se desató un temporal, cayó la noche, los aviones se quedaron sin combustible e hicieron un amaraje forzoso en mar gruesa.

El vuelo 19 desapareció por completo y aunque de vez en cuando han aparecido restos de aviones frente a la costa de Florida, no ha sido posible relacionarlos con aquella misión.

Explicar lo inexplicable

Esta conclusión parece probable aunque, también es evidente que han ocurrido situaciones muy misteriosas en aquella zona.

Hay historias de aviones que entraban en anormales formaciones de nubes y desaparecían de la pantalla del radar. Terminaban aterrizando a salvo, pero con discrepancias inexplicables en los relojes de a bordo. Estas discrepancias coincidían con el tiempo que habían permanecido desaparecidos del radar.

Hay quienes invocan fuerzas extraterrestres para explicar las anomalías ocurridas en esta región. Si bien es cierto que aún nos queda mucho por aprender sobre los conceptos del tiempo y el espacio, quizá aún no sea el momento de dar por cierto teorías que se aproximan más a la ciencia ficción que a la ciencia.

Estos autores invocan con facilidad a los “seres extraterrestres” y las “naves extraterrestres” para explicar lo que aún no podemos dilucidar; su conclusión suele basarse en la presencia de una especie de secuestradores alienígenas.

Del lado de la ciencia, el geólogo británico Ben Clennell, aseguró haber solucionado el misterio del triángulo de las Bermudas.

Informó a la Asociación Científica Británica que las desapariciones sin dejar rastro de tantos aviones, barcos y tripulantes se debían a la formación de hidrato de metano.

El hidrato de metano es hielo con gas metano encerrado en su interior. El metano se produce bajo el lodo marino a partir de la descomposición de seres vivos acuáticos. Las altas presiones propician que se forme el hidrato.

En ocasiones, debido a causas naturales, como los maremotos, el hidrato de metano presente en los suelos oceánicos quiebra y libera a la atmósfera gran cantidad de gas en un breve lapso de tiempo.

Cuando esto sucede, el agua y el aire experimentan un descenso brusco de su densidad debido a que el metano es más ligero. Este descenso bastaría para hundir un barco o desequilibrar un avión y hacerle perder la sustentación.

Si además, añadimos que el metano es altamente inflamable, no podemos descartar la eventualidad de una explosión como causa de algunas de estas desapariciones.

Dado que gran parte del lecho marino del Triángulo está recubierto de una capa de hidrato de metano nada despreciable, es muy posible que estemos ante la explicación del misterio.

Análisis más conservadores apuntan a que las fuertes corrientes y la profundidad de las aguas podrían explicar la ausencia de restos, subrayando que varias de las desapariciones ocurrieron en zonas de mas de 9.000 metros de profundidad.

Además, no hay que perder de vista que naves civiles y militares atraviesan la región todos los días sin contratiempos.

En cuanto se perfeccionen las técnicas de inmersión en aguas profundas es probable que se recuperen la mayoría de los barcos perdidos, aunque también es probable que el misterio del Triángulo de las Bermudas permanezca durante mucho tiempo en nuestra imaginación

Lic Florencia Cattaneo

Fuente: Peter D. Jeans; Mitos y Leyendas del Mar