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La velocidad en el agua

by | Técnica Náutica

Conocer la velocidad a la que navega un barco ha sido desde siempre de gran importancia.

Muchos de los veleros clíper que transportaban té o lana a finales del siglo XIX llegaron a alcanzar velocidades de hasta 19 nudos.

La mayoría de los veleros normales alcanzan entre los 4 y 8 nudos, dependiendo de su eslora, mientras que las embarcaciones que participan de la copa América suelen alcanzar velocidades de dos dígitos.  

Un nudo = una milla

El nudo es la unidad con la que se mide la velocidad en el mar; un nudo es equivalente a una milla náutica por hora.

La milla náutica mide 1852 metros y equivale a 1 minuto de arco de meridiano.

Su valor se obtiene dividiendo la longitud de un meridiano (40.070 km) por la cantidad de minutos (21.600) que abarcan los 360° de la circunferencia.

La milla náutica, aparentemente antojadiza, tiene su fundamento lógico:

La distancia más corta entre dos puntos en un plano está determinada por la recta que los une. Ahora bien; ¿Cómo medir la distancia entre dos puntos de en una esfera?

Para que represente la distancia más corta debe medirse a lo largo de un arco de círculo máximo.

Es decir que la distancia más corta es el arco que se obtiene en la triangulación de ambos puntos y el centro de la esfera.

Si los arcos, cómo los ángulos se miden en grados y minutos, sería muy complicado convertir a km una distancia de por ejemplo: 33° 42’

Con el fin de simplificar el sistema, se adopta como unidad de medida de distancias en el mar la milla marina, que equivale a 1 minuto de arco meridiano.  

Por lo tanto, un arco de 33° 42’ representa una distancia de 2022 millas marinas.

 Correderas eran las de antes…

Las correderas son los instrumentos cuya finalidad es conocer la velocidad y la distancia recorrida por un buque.

La distancia navegada se determina teniendo en cuenta la velocidad del barco y el tiempo transcurrido.

La dificultad a la hora de medir la distancia recorrida en el agua es que el propio medio en el que se mueve la embarcación se mueve respecto de la tierra.

A lo largo de la historia de la navegación se han utilizado muchos métodos para conocer las velocidades y distancias recorridas.

La corredera más sencilla y que no precisa ningún equipo es la holandesa. Este método consiste en lanzar cualquier objeto flotante, por ejemplo un trozo de madera, por la proa y cronometrar lo que tarda en desplazarse hacia la popa. El cronómetro se para cuando el objeto supera la popa del barco.

Para calcular la velocidad tomaremos, la eslora del barco (distancia) y la multiplicamos por 3.600 (segundo que hay en una hora).

Luego,  dividimos este resultado por el tiempo cronometrado multiplicado por 6.076 (cantidad de pies en una milla)

Si por ejemplo tenemos un barco de 30 pies y cronometramos 4 segundos

La velocidad es: 30 x 3.600/ 4 x 6.076 = 4,44 nudos.

Pero vayamos más adelante y hagamos un pequeño repaso de las correderas más modernas. 

La corredera original era una pieza plana de madera llamada barquilla, de forma y de tamaño aproximado de una gran porción de tarta, con tres cabos atados a sus tres esquinas y empalmados a una larga driza enrollada en un carretel.

El segmento circular de la pieza de madera llevaba un plomo para que flotara en posición vertical y ofreciera resistencia al remolcarla por el agua.

Los navegantes sabían por experiencia la cantidad de driza que debían soltar y cobrar a mano, según la velocidad estimada de la embarcación.

El reloj más empleado para esta operación era un reloj de arena de 28 segundos.

Mediante una regla de tres, entre los 28 segundos transcurridos, los 3.600 segundos en una hora y los 1852 metros de una milla náutica, se podía calcular la distancia a la que se debía atar los nudos en la driza.

El cálculo era el siguiente:

28/3.600 =x/1852

Al despejar la ecuación, el valor x arrojaba el resultado de 14,4 metros, que es el intervalo al que se debían atar los nudos en la driza.

Por lo general se necesitaban tres marineros para medir la velocidad con este sistema: uno controlaba la driza, el segundo el carretel y el tercero controlaba el reloj de arena.

El resultado se podía calcular con mayor o menor precisión, por ejemplo al navegar por aguas llenas de escollos se esmerarían más en calcular la velocidad exacta. Una vez realizada la operación, la operación se anotaba en el cuaderno de bitácora.

El nudo como medida de velocidad se originó a partir de esta antigua corredera.

La corredera de barquilla fue desplazada por la corredera de patente.

Esta corredera consiste en remolcar detrás del barco un rotor que gira con el flujo del agua que pasa por él a medida que el barco avanza.

La distancia recorrida se deduce mecánicamente del número de revoluciones. El dato se registra en un cuadrante fijado a la corredera, usualmente en millas y décimas de millas.

Aunque ha sido superada ampliamente por las correderas electrónicas de fondo, sigue siendo una de las correderas más fiables.

El principio de obtener la velocidad a partir de un rotor también se utiliza en la corredera electrónica.

En ella, la rotación de un pequeño rotor que sale del casco genera una corriente eléctrica, cuya frecuencia será directamente proporcional a la velocidad del barco.

Dichas correderas son muy sensibles y suelen estar integradas con otros sensores que registran el desempeño de la navegación.

Y por último tenemos la corredera Pitot estática que consiste en un tubo de pitot que sobresale del casco y detecta la presión dinámica en el agua calma. A partir de allí registra automáticamente en el contador la velocidad a través del agua.

Esta corredera tiende a no ser fiable a baja velocidad.

Coeficiente de Corredera

Las correderas deben ser objeto de comprobación de vez en cuando porque sus lecturas se ven afectadas por las condiciones del río y por la velocidad del barco.

Es usual que se registre menos distancia a baja velocidad y más distancia cuando hay marejada.

El coeficiente de corredera nos puede ayudar a calcular la distancia verdadera.

Para calcular dicho coeficiente se puede aprovechar un día de navegación costera y recorrer una distancia determinada, por ejemplo 1 milla.

Hay varias distancias medidas cerca de la costa e indicadas en las cartas que nos pueden servir para tomar enfilaciones.  

Una vez elegido el trayecto debemos hacer varias idas y vueltas a motor, a una velocidad constante y en ángulo recto respecto de las enfilaciones.

Si en el trayecto de 1 milla, la corredera marca sólo 0.9; entonces el coeficiente de corredera será de 1/0.9 = 1.1.

Es decir que todos los valores leídos en la corredera deben ser multiplicados  por dicho coeficiente para ser exactos.

Mantenimiento de la corredera

Para el buen funcionamiento de la corredera hay que tener en cuenta la ubicación del captador en el casco.

Las sondas acústicas y los transductores de la corredera deben estar en la parte media del barco y delante de la quilla para evitar turbulencias.

Si desconfía de la precisión de la corredera, compruebe que el rotor no esté sucio y atascado con algas.

Es Justamente el giro de la rueda lo que produce impulsos eléctricos que serán más numerosos cuanto más rápido gire la rueda, es decir, cuanto más rápido avance el barco.

Si el rotor está sucio, limpiarlo es muy sencillo y para ello utilizaremos un pequeño balde con vinagre.

Antes de quitar el captador debemos tener preparado un trapo y el tapón que se pone en sustitución al captador. Al quitarlo tendremos una auténtica vía de agua pero no se asuste y actúe con toda tranquilidad.

Lo quitamos y taponamos el pasacascos con una mano. Ahora introduciremos el tapón y roscaremos sin precipitación la rosca que lo bloquea.

No importa nada tardar unos segundos de más y no debemos por apuro  enrroscarla mal. En la operación es normal que se cuele del orden de un litro de agua que irá a la sentina.

Dejaremos que el ácido del vinagre actué durante unos minutos y ablande las cosas que se han adherido. Entonces podremos rascar cuidadosamente las suciedades que quedaron adheridas.

En unos minutos dejaremos el captador como nuevo y listo para ser nuevamente instalado.

Lic. Florencia Cattaneo

Fuentes: Manual de Vela; Editorial Paidotribo

Mitos y Leyendas del mar; Peter D, Jeans

Navegación de Altura para Pilotos de Yate; Jorge R. Dillon